Taxco de Alarcón

El precioso pueblo de Taxco aparece en todas las rutas de lugares imprescindibles por México. A apenas 140 km de Ciudad de México, y 84 de Cuernavaca, es accesible incluso para una excursión de fin de semana.

Taxco de Alarcón
Taxco de Alarcón

El Pueblo Mágico del estado de Guerrero – desde 2002 – recibe su nombre del vocablo náhuatl tlacheco, que quiere decir-nombre del juego de pelota (tlacht) y al locativo co, (lugar), es decir “lugar donde se juega pelota”. El sufijo de Alarcón se añadió en memoria del escritor y taxqueño Juan Ruíz de Alarcón y Mendoza.

Edificada sobre el cerro, consiguiendo admirablemente adaptarse a la pendiente, su centro histórico es una sucesión de plazas y calles que van ganando altura hacia el cerro. Pasear por su zocalo, curiosear en los ​Tianguis de plata, entrar en los talleres de orfebres de la avenida San Agustín, probar los jumiles o los tamales de iguana en los restaurantes, conocer su pasado minero, o ver Taxco desde lo alto del teleférico abren el apetito en su visita.

Historia de Taxco

Taxco de Alarcón, o simplemente Taxco cobró importancia como centro minero en época colonial. La explotación de las minas de plata dio relieve a la ciudad. Y la orfebrería de joyas se forjó como una tradición artesana en el XVIII y XIX.

Sin embargo mucho antes fue un área controlado por matlazincas, chontales y tlahuicas, al igual que Cuernavaca. La expansión territorial de los mexicas o aztecas hizo que Taxco fuese el asentamiento principal de una una de sus siete provincias tributarias.

Con la llegada de los españoles, el interés por los metales preciosos les llevó a aventurarse a esta zona, tal y como demuestra una de las cartas de Hernán Cortés a Carlos V. En «El Socavón del Rey», hoy cerro de Bermeja se buscó estaño para la confección de piezas de artillería. Para 1529, Taxco se convirtió en el primer centro minero del continente y durante el siglo XVI fue uno de los principales para los conquistadores, atrayendo funcionarios, comerciantes y frailes.

La economía boyante de Taxco se alimentaba de las tres reales de minas: Real de Minas de Tetelcingo, Real de Minas de San Miguel y Real de Minas de Acayotla.

El Taxco actual en realidad se haya en Tetelcingo, -en náhuatl “Cerro Pequeño”- rebautizándolo y diferenciándolo de Taxco viejo a unos quince km al sur. En el siglo XVIII la ciudad destacó gracias a José de la Borda, denominado «El Fénix de los Mineros Ricos de América» que gracias al descubrimiento de un importante yacimiento de plata, amasó gran fortuna extrayendo plata de las minas del Pedregal, Coyote, Cerro Perdido y San Ignacio. El hispano-francés de la Borda -en realidad Joseph Gouaux de Laborde Sánchez​- emprendió la explotación intensiva de las minas del área de Taxco, convirtiéndolo en el hombre más rico de la “Nueva España”.

Iglesia de Santa Prisca de noche
Iglesia de Santa Prisca de noche

Otro personaje célebre cuya memoria se honra en Taxo es el humanista Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander von Humboldt, que pasó solo una noche en Taxco, haciendo parada en su periplo mexicano, llegando desde Tepecuacuilco con dirección a Tehuilopetec. El 5 de abril de 1803 Humboldt llegó a la ciudad y se hospedó en la Casa Villanueva, hoy sede del Museo de Arte Virreinal. Interesado por la geografía, flora, fauna y mineralogía, en Taxco hizo parada para visitar las minas de don Francisco y don José de la Borda. En sus apuntes afirmó que Taxco, Chilpancingo y Jalapa tienen el mejor clima del mundo.

Ya en el siglo XX William Spratling, un arquitecto estadounidense que se sintió atrapado por los encantos de Tasco, fijando su residencia. Gracias a él se creo un taller de orfebrería y trabajo de la plata, que reconvirtió el proceso de trabajo de la plata local, formando a artesanos cuyo oficio hoy todavía se conserva y ha servido para que Taxco sea considerada la capital mundial de la plata.

Qué ver y hacer en Taxco

El centro de Taxco reúne varios de sus monumentos principales, alrededor de la plaza Borda (Zocalo), como la iglesia de Santa Prisca o la Casa Borda. Las calles empedradas de Taxco animan a pasear sin rumbo ni prisas, descubriendo una de las ciudades más encantadoras de México.

Iglesia de Santa Prisca

La parroquia de Santa Prisca y San Sebastián está considerada por los expertos en arte como una de las iglesias barrocas -más concretamente de estilo churrigueresco- más bellas de México. Sin duda es el emblema de Taxco.

Iglesia de Santa Prisca
Iglesia de Santa Prisca

Detrás de su construcción estuvo José de La Borda, acaudalado empresario minero  que gracias a los réditos de las cercanas minas, sufragó el trabajo de los mejores artistas y canteros de la época. Las obras comenzaron en 1748 bajo la dirección de Cayetano de Cigüenza y Diego Durán, y diez años después, en 1758, la Iglesia de Santa Prisca estaba finalizada. Su consagración fue los días 11 y 12 de mayo de 1759 a cargo de don Manuel Antonio Rojo de Lubián y Vieyra, delegado del arzobispo de México. Es célebre la máxima que repetía su benefactor: “si Dios da a Borda, Borda da a Dios”.

En el exterior sorprende su altura, 94.58 metros que la convirtieron en la edificación más alta del país hasta 1806. La fachada de cantera rosa está jalonada con esculturas y numerosos detalles barrocos, y la decoración de talavera luce tanto las capillas interiores como la cúpula.

La verticalidad se ensalza con las delgadas torres decoradas con imágenes de santos, con la  patrona de Taxco, la Virgen de la Inmaculada Concepción presidiendo en el conjunto en el centro.  Dos pares de columnas recorren el cuerpo central, con nichos donde están las imágenes de San Pedro y San Pablo.  Motivos florales, follajes, ángeles, conchas y escudos en relieve completan la decoración pétrea. En el lado noroeste sobresale una imagen de San Miguel, y en el lado suroeste una cruz.

En el interior de la la Iglesia de Santa Prisca se pueden apreciar detalles del excelso arte barroco novohispano, con  doce retablos adornados con hoja de oro, pinturas del pintor Miguel Cabrera como la Natividad o la Ascensión de la Virgen, y una  linternilla sobre tambor octagonal.

El altar mayor está presidido por un retablo con acabados de madera cubierta de hoja de oro. Otros elementos de exquisita carpintería son  tres púlpitos de madera tallada y la  balaustrada del coro, donde vemos el órgano tubular barroco con 250 flautas.

Dicen que en Santa Prisca, Joel Robert Poinsett se quedó prendado de la planta Euphorbia pulcherrima, más conocida flor de noche buena. Envió semillas para plantar en su mansión en Carolina del Sur y poco a poco acabó comercializándose y haciéndose célebre.

La capilla anexa a Santa Prisca era anteriormente el templo asignado a los indígenas, denominado Capilla de Indios, cuyos murales reproducen según la iconografía religiosa, el martirio de Santa Prisca en el Coliseo de Roma.

Casa Borda

La casa Borda también obedece a un deseo del mecenas de Taxco Don José de la Borda. En 1759 patrocinó la que sería residencia de los párrocos de Santa Prisca. Pese a  su sencilla fachada y dos pisos de cantera, el interior reproduce una casa colonial con patios y escalinatas de reminiscencias virreinales. Los balcones se abren a la plaza donde está la iglesia. Convertida en Casa de la Cultura de Taxco, forma parte de la agenda de eventos de la ciudad, con talleres, exposiciones y diversos encuentros culturales, como el Concurso Nacional de la Plata.

Casa Borda en Taxco
Casa Borda en Taxco

Museo de Arte Virreinal – Casa Humboldt

Pese a solo pasar una noche, Humboldt está siempre presente en el recuerdo de Taxco. En su nombre se conoce el museo de arte virreinal, una antigua casona colonial que pertenecía a la familia alemana Lenz -originalmente a Don Antonio de Villanueva que le dio nombre- antes de ser reconvertida en 1991 en museo. Alberga piezas de arte sacro de la colección de la parroquia de Santa Prisca. El exterior ejemplifica los rasgos clásicos del estilo barroco colonial con un diseño de ajaracas de influencia árabe.

Museo de Arte Virreinal - Casa Humboldt
Museo de Arte Virreinal – Casa Humboldt

Museo Spratling

Considerado el fundador de  “Las Delicias”, la comunidad de artesanos de la plata de Taxco en la década de 1930, Spratling da nombre a este museo que cuenta con objetos de su colección, diseños de orfebrería, y piezas arqueológicas fruto de su pasión antropológica.  El museo se inauguró en 1976.

Museo de la Platería

Si nos atrae el mundo de la orfebrería y los trabajos de plata, el Museo de la Platería, ubicado en el Patio de las Artesanías,  expone muestras del trabajo de los orfebres taxqueños, así como una colección de piezas originales de Guillermo Spratling. Fue inaugurado en 1988 durante la celebración de la Feria Nacional de la Plata.

Casa Figueroa o de las Lágrimas

Construida en 1767 para el Conde de la Cadena, magistrado del Distrito de Alarcón, inicialmente se la denominó “Casa de las lágrimas”. El apodo siniestro proviene de los abusos que sufrieron los indios Tlahuicas durante la construcción de la casa, aunque según otra leyenda se produjo una situación trágica en la que con un amor prohibido entre amantes de diferente clase social que desembocó en un asesinato. Sea como fuere la Casa Figueroa tuvo varios usos a lo largo de los siglos,  cárcel, reformatorio, almacén, casa de moneda, cuartel general y juzgado. A finales del siglo XIX una familia española la convierte en residencia. El último morador, Fidel Figueroa da nombre al precioso edificio hoy museo.

Ex Convento San Bernardino de Siena

Otro de los edificios religiosos que destacan en Taxco es el Ex convento de San Bernardino de Siena. Su origen está  en 1592 cuando el franciscano: Francisco de Torantos junto con frailes Diegüinos edificó un convento con adobe. Destruido por un incendio, en 1804 se reformó siguiendo el estilo neoclásico imperante. Históricamente es importante al suscribirse en su interior el Plan de Iguala por Agustín de Iturbide, que permitió la independencia de México.  Actualmente se custodian dos figuras religiosas: el Señor del Santo Entierro, un cristo articulado y el Cristo de los Plateros, elaborado de plata.

En la parte posterior del Ex Convento hay tres escultoras que representan a los Encruzados (varones con el torso desnudo), a los Penitentes (hombres que cargan una pesada cruz de madera en pose de flagelación) y a las Ánimas (Son mujeres y hombres que llevan los pies y manos atados a gruesas y pesadas cadenas) que conmemoran la Semana Santa.

Teleférico

El teleférico ofrece unas vistas cautivadoras de Taxco. Los 175 metros de altura sobre la ciudad son un mirador inigualable para esta actividad que se ha convertido en una de las imprescindibles en nuestro viaje. Recorre 800 metros desde la Ex-hacienda del Chorrillo hasta el Hotel Montetaxco sobre el cerro. Apenas son cinco minutos pero este “vuelo de pájaro” nos permite sobrevolar Taxco.

Cristo de Taxco- Mirador del Cristo Taxqueño

Desde el cerro del cristo de Tasco en el centro de Atache hay unas vistas maravillosas. Es uno de los mejores miradores de Taxco. Los 1.151 metros de altitud no dejan indiferentes y la estatua del Cristo con sus 5 metros de altura (y otros quince de la columna sobre la que se apoya) es parte del skyline de la ciudad. Se construyó con 52 piezas de cantera rosa.

Acueducto de Taxco

En Taxco aún se pueden ver parte  del antiguo acueducto que abastecía de agua a la Hacienda de El Chorrillo para procesar la plata. Quedan arcos de la estructura, camuflados entre la ciudad, y se encuentran cerca del teleférico.

Ex hacienda El Chorrillo

La Ex Hacienda del Chorrillo es uno de los vestigios coloniales más antiguos de Taxco, construida entre 1525 y 1534. Se halla también cerca del teleférico.  Con el nombre de  Hacienda de Cantarranas, aquí se procesaban los minerales de la zona para ser convertidos en barras de plata pura. El nombre de Chorrillo  proviene del riachuelo cercano que lleva ese nombre. Funcionó como hacienda de beneficio hasta la época de la Revolución y en 1992 se adjudico su uso como instalación de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM en Taxco.

Mina prehispánica de Taxco

Esta mina es un ejemplo de las minas que hicieron célebre a Taxco. Habilitada con escaleras acoge la visita a una galería de donde se extraía mineral hace más de 500 años.

Otros lugares para completar la ruta turística por Taxco son la Capilla de San Miguel, el Templo de Santa Veracruz, la Plazuela Ojeda, el Templo de Chavarrieta, el antiguo Ayuntamiento, la cascada De Cacalotenango, el santuario de la Santa Veracruz, la casa del poeta y dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón del siglo XVI, o los lavaderos de Guadalupe.

Excursiones desde Taxco

Desde Taxco, en una estancia más larga que un fin de semana, podemos animarnos con excursiones a lugares no muy lejanos y de gran interés. Uno de ellos son las Pozas azules de Atzala, auténticas piscinas naturales de agua turquesa que permiten refrescarnos después de un trekking o probar con el rafting en el rio Chontalcoatlán. Para llegar hay que seguir hacia el sur la carretera a Ixcateopan de Cuauhtémoc durante media hora.

 Pozas azules de Atzala
Pozas azules de Atzala

Hacia el norte de Taxco está  el Parque Recreativo del Cerro del Huixteco, lugar habitual para caminar o hacer bicicleta de montaña. Las vistas del Valle de las Balsas y del Valle de Morelos son merecedoras de una escapada.

Los alrededores de Taxco invitan a la práctica de deportes de aventura, canyoning en Las Granadas (también conocido como Mil Cascadas), ciclismo, escalada (en las Grutas de Cacahuamilpa o en Chontacoatlan ), espeleología en la Cueva de Agua Brava o en Zacatecolotla, observación de aves, rafting en el río Amacuzac, o tirolesa en Agua Escondida, hacen de Taxco y el estado de Guerrero un destino mundial para el deporte al aire libre.

Ex Hacienda San Juan Bautista

Uno de los mejores planes fuera de Taxco es la Ex Hacienda San Juan Bautista, con reminiscencias medievales. Fechado en 1543, se piensa que se construyó por petición del conquistador Hernán Cortés, heredada por su hijo Martín aunque nunca la habito. La Hacienda contaba con sistemas de molinos hidráulicos para cribar la plata de la tierra y otros materiales.

Tours guiados a Taxco

Hay excursiones a Taxco desde Ciudad de México (a veces combinadas con Cuernavaca) y desde Acapulco.

Alojamiento en Taxco



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Cómo llegar a Taxco

Llegar en coche

Las principales autopistas y carreteras de los estados de Guerrero, Morelos, Puebla, México y de la ciudad de México conducen a Taxco, que se encuentra camino del Pacífico desde la capital. Desde Ciudad de México hay  200 kilómetros de la Ciudad de México, siguiendo la  Autopista del Sol, saliendo en la caseta de Alpuyeca hasta Taxco.

Llegar en autobús

El Autobús es la mejor opción de transporte público con salidas frecuentes desde Ciudad de México, Acapulco y diversas ciudades del estado de Guerrero, gestionadas por las empresas de autobuses Estrella de Oro, Estrella Blanca y Costa Line.

Llegar en Avión

Las opciones para llegar en avión a Taxco pasan por los vuelos a los aeropuertos de Toluca, a 2 horas de Taxco, Ciudad de México, a 3 horas de Taxco, y Acapulco, a 3.5 horas de Taxco.

Mapa de Taxco