Estado de Yucatán

La asombrosa Yucatán bien merece un viaje en exclusiva para conocerla, y es que sus joyas arqueológicas y naturales parece que nunca se acaban. Siempre encontraremos un motivo para volver, seducidos por el encanto de sus playas, por el olor y sabor de su suculenta gastronomía, por la majestuosidad de sus templos mayas o por su acogedor ambiente y hospitalidad, siempre dispuestos a recibir a un turismo que durante todo el año dispone de un clima cálido y unas temperaturas que invitan a vivir las vacaciones.

La región de Yucatán tiene en su territorio algunos de los lugares más visitados de México, imprescindibles a todas luces como Chichén Itzá, Mérida, la ruta de los cenotes, o los yacimientos arqueológicos de Dzibilchaltún, Mayapán, Ek Balam (El Jaguar Negro), Labná o Uxmal.

Pirámide Kukulcán en Chichen Itzá
Pirámide Kukulcán en Chichen Itzá

Partiendo de Mérida como centro estratégico hay numerosas rutas temáticas a nuestro alcance, como la ruta de los cenotes, o el itinerario por las haciendas de Henequén, además de los conventos. Todas ellas cubren territorios al sur de Mérida y es conveniente hacerlas en como mínimo dos días para disfrutar de cada lugar con calma.

Las antiguas haciendas henequeneras van siendo recuperadas después de décadas de abandono, caídas en el olvido tras el colapso de la industria de la fibra de Henequén provocado por las fibras sintéticas como el plástico. Convertidas en museos y hoteles su recuperación impulsa el desarrollo turístico de Yucatán al mismo tiempo que acerca un pasado muy cercano en el que el enorme crecimiento económico de la zona fue producido por haciendas de Henequén como las de Santa Rosa de Lima, Temozón, San Pedro Ochil o San José Cholul:, que confeccionaban materiales para todo el mundo,

Hacienda de Henequén de Santa Rosa
Hacienda de Henequén de Santa Rosa

Los cenotes, depósitos de agua dulce utilizados por los mayas para el suministro de agua pero también de caracter ritual y sagrado son un fenómeno exclusivo de la península de Yucatán, en los estados de Yucatán, Quintana Ró y una pequeña parte de Cancún, es particularmente importante gracias al hallazgo de algunos de gran belleza y grandiosidad como los de Cuzamá, Zaci, Dzitnup , Ik Kil o X’Kekén, cuya explotación turística ha permitido su difusión.

Se tienen censados unos 2.500 sólo en el estado de Yucatán, pero el subsuelo esconde muchos más, que tras su descubrimiento se va trabajando para permitir su visita. Hay que tener en cuenta que muchos están cubiertos de vegetación y que incluso la entrada es en ocasiones un pequeño orificio por el que descender no siempre es sencillo.

En Cuzamá, además de la visita a los cenotes la experiencia más divertida es desplazarnos entre ellos a través de los truk, un transporte autóctono tirado por un caballo que discurre por los raíles de las antiguas plantaciones de henequén.

Los Cenotes más importantes que podemos visitar en el estado de Yucatán son Bolonchoojol, Chaczinicche y Chelentún (Cuzamá), Corchito (Progreso), Dzitnup , Elepetén (Dzilam de Bravo), Ik Kil (Tinum), Kambulnah (San Felipe), Kankirixché (Abalá), Nayah (Tecóh), Samulá, X’Kekén y Zací  en Valladolid; X-Batún (Umán) y X-Canché (Temozón)

Geologicamente, además de los cenotes, la peculiar erosión de la roca caliza ha dado lugar a grutas de gran tamaño que permiten su visita. La más relevante y conocida es la de Loltún, habitada al menos desde el Pleistoceno y cuyas pinturas rupestres y restos ceremoniales mayas evidencian su importancia sacra. La gruta de Balankanché cerca de Chichen Itzá y la de Calcehtok en Opichén son otros dos que podemos tener en cuenta a la hora de adentrarnos en las profundidades de Yucatán.

El pueblo de Izamal a apenas una hora de Mérida se antoja como una etapa indispensable de Yucatán. Conocida como la “ciudad de los cerros”, que en realidad esconden los cinco templos y pirámides construidos por los mayas, o también llamada como “la Ciudad Amarilla” por el color ocre de sus casas y del convento de San Antonio de Padua, invita a recorrerla en los carruajes que dirigidos por sus guías nos relatan la historia de la ciudad.

Al norte de Mérida la costa que entre el tramo que va desde la Reserva de la Biosfera de Celestún en la frontera con Campeche viene regado de lugares algo más apacibles que los de la Riviera Maya, con las playas de Progreso, Chelem, Chicxulub donde cayó el meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios, o Río Lagartos con sus manglares, ya cerca del estado de Quintana Roo.

La ría de Celestún es el hogar de un insigne huésped, el flamenco rosado, que convive con otras tantas aves, muchas de ellas en tránsito durante la migración norte sur. Durante el viaje en lancha a través de los manglares disfrutamos de una reserva de la biosfera.

El ecosistema de la Ría Lagartos se funde con varias poblaciones de pescadores decoradas con casas de colores como San Felipe. Las dunas costeras, los manglares y la selva baja sirven para preservar paisajes muy diferentes en los que viven numerosas especies como los ocelotes, lagartos, jaguares o el venado de cola blanca.

Flamencos rosas en la Reserva de Ría Lagartos
Flamencos rosas en la Reserva de Ría Lagartos

El arrecife de los Alacranes es el tercer área natural de relieve, sólo accesible en barco desde Progreso. Sus cinco islas están formadas por arenales con los fondos de coral de mayor tamaño de México, y en sus playas vienen las tortugas a desovar sin que la presencia humana les inoportune.

La gastronomía yucateca es tan desconocida para el turista como reconocida y afamada por los mexicanos, que sienten fascinación por los platos a base de pulpo, pescado fresco, y marisco sabroso. Los restaurantes de la costa o de las ciudades del interior como Mérida o Valladolid cuentan con restaurantes donde uno no sabe si podrá acabar con toda la comida, regada de agua de chaya para refrescarnos.

Mapa del Estado de Yucatán
Mapa del Estado de Yucatán

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